Resultado del Test:

Arquetipo “Sherlock Holmes”

La Ingeniera del Control

Hombre con sombrero de detective y guantes examining un diagrama de cerebro con lupa.

¿El motivo? No es debilidad. No es que te falte fuerza de voluntad (de eso vas sobrada). Es que el sistema de alarma del cuerpo —el que decide cuándo encender la luz roja del dolor— se ha vuelto demasiado sensible. Saltando a la mínima. Y nadie te ha enseñado cómo bajarle el volumen a ese sistema.

Hasta ahora.

Aquí no te vamos a vender incienso, ni ejercicios de “visualiza una luz dorada”. Esto va de ciencia. De neuroeducación real. De darle a tu cerebro instrucciones nuevas para que deje de disparar la alarma cada dos por tres. Y ojo: con una mente como la tuya, que necesita que las cosas tengan sentido o no valen… este método encaja. 

No hay truco. No hay magia.

En Migrañas Aparte enseñamos a gente como tú a hackear el sistema de alarma con ciencia real, no con cuentos.

Junta las pistas que te da la migraña y descubre lo que tiene que enseñarte


Vaya. Otra mente lógica que intenta resolver el misterio de la migraña como quien desmonta un motor o desenreda un caso complicado. Y no es de extrañar: cuando llevas años resolviendo problemas en todos los frentes, ¿cómo no vas a querer encontrar la pieza que falla también en esto?

Pero aquí viene la faena: la migraña no sigue reglas claras. No da pistas limpias. No hay manual de instrucciones. Y eso, para una cabeza como la tuya —práctica, razonable, cero mística— es de lo más irritante.

Porque has hecho de todo: pastillas, médicos, cuidar el sueño lo que has podido, dosificar el café para que no sea ni mucho ni poco…y no has sentido un cambio sostenido. La migraña vuelve. Cuando quiere. Sin avisar. Como esa llamada de spam a la hora más inoportuna.